Cuando la escultura toma el espacio público como lugar de destino, es porque ha sido diseñada y sentida por el artista, para comunicar un mensaje fundamental para la población que está dado por el lenguaje de las formas y los espacios.
En esta nota me refiero al escultor Ricardo Giannetti, excelso artista y maestro, quien fue el creador del monumento a Eva Duarte de Perón, una personalidad que trasciende las fronteras de la patria, emplazado en Av. del Libertador y Austria e inaugurado en 1999.
La noticia de que un documental refleja la construcción de este monumento y las vicisitudes que tuvo que transitar, me llega por una colega amiga, la escultora Diana París, a quien también le dediqué una nota por su obra en esta revista. Ella fue alumna de Giannetti y en su escultura se percibe el legado que él ha dejado y que bien toman los que lo conocieron y a quienes transmitió no sólo sus métodos de trabajo, sino una ética y un enfoque comprometido con su tiempo y su ideología.

El monumento a Eva, vuelve a cobrar vigencia y nos da pie a la reflexión, ya que hace unos meses se estrenó el documental Evita inconclusa, que explora el origen y el sentido de este monumento –el único dedicado a Eva en la Ciudad de Buenos Aires-, así como la vida de su escultor, Ricardo Giannetti, un artista cuya obra quedó marcada por los vaivenes políticos del país. Dirigida por Juan Cruz Keller, licenciado en cine documental por la UNSAM, la obra se estrenó en el Teatro Tornavía de esa universidad.
Seguramente muy pocos sabrán que el título Evita inconclusa, refiere a que la obra está incompleta, ya que no pudieron ser realizadas las figuras humanas que acompañaban al conjunto escultórico, expresado en el proyecto-maqueta realizado por el escultor.
Las esculturas que nunca llegaron a su destino representan a los ancianos, las infancias y las mujeres que, en su camino acompañan a Eva, que va adelante, en actitud de conseguir el sueño de un país igualitario en derechos, con justicia social, con reivindicaciones hacia los sectores más desprotegidos. Tal la visión y misión de Evita, que dedicó gran parte de su corta vida, a concretar acciones políticas que trascienden el tiempo y son ejemplo en la gestión pública
La pieza audiovisual estructura el relato, gracias a la activación patrimonial del proyecto “Giannetti y Evita: rescate de un patrimonio monumental” dirigido por Carolina Vanegas Carrasco, investigadora del Centro de Investigaciones en Arte y Patrimonio (CIAP UNSAM – CONICET), a partir del Archivo del escultor Ricardo Giannetti, aprobado por Mecenazgo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires y presentado por la UNSAM.

Las obras, entre bocetos y estudios, se encuentran en el taller del escultor, que en determinadas ocasiones abre sus puertas la hija, Gabriela Giannetti. Allí se encuentran aún las esculturas que desarrolló para el monumento. Para una obra de tal envergadura, se realizan numerosas piezas que sirven de aproximación y carácter para la obra definitiva, son como ensayos de pre calentamiento artístico que reforzarán aún más la emoción y la vibración del mensaje.
También se hallan los moldes y matrices, dibujos y esculturas de pequeño formato.
La figura incompleta de Eva se convierte en metáfora de los proyectos truncos, de las promesas interrumpidas y de una memoria popular que resiste entre el mármol, el bronce y el olvido.
Consta de un pedestal de granito y la escultura de Eva, en actitud de avance, realizada en bronce.
En la base de la escultura, puede leerse, comenzando por el frente: «A María Eva Duarte de Perón», luego, sobre el lateral derecho «Legado de luz, asta y bandera» y sobre el lateral izquierdo: «Himno de Honor y exaltación».
El piso fue diseñado en forma de cruz latina y en su perímetro se lee: «Supo dignificar a la mujer , dar protección a la infancia y amparar la ancianidad, renunciando a los honores». «Quiso para siempre ser simplemente Evita, eterna en el alma de nuestro pueblo, por mejorar la condición humana de humildes y trabajadores, luchando por la justicia social.

La obra, que puede visitarse en Av. Libertador y Austria, posee una armónica combinación de elementos arquitectónicos y escultóricos.
Escribe Giannetti en su memoria descriptiva:
Nada en este complejo de volúmenes pertenece a lo decorativo, por lo contrario, cada forma está cargada de contenido. Se trata de una arquitectura monumental de neto carácter escultórico exento-megalítico, para ser emplazado un medio apartado de otras obras arquitectónicas y en armonía con el planeamiento urbano, siendo el efecto general formalista y maya estático.
Para el ordenamiento legible del monumento, de significado evidente, la monotonía queda completamente soslayada por el determinante crecimiento vertical, completando la idea escultórica, dando fuerza a las proporciones propias de la proyectiva moderna, logrando una estructura compositiva de forma activa y plástico desarrollo, atrapando al espectador con religioso rigor, comunicándose en su contenido, imponiéndole un recorrido circundante y una visión totalmente panorámica.
Cuando vayamos de paseo a Recoleta, no olvidemos pasar a ver este monumento, que de seguro se volverá a cargar así, de la mirada del pueblo y nos llevaremos una reflexión única y necesaria para el momento que nos toca vivir hoy.Ricardo Giannetti (1935-2019), fue profesor en la Academia Nacional de Bellas Artes “Manuel Belgrano” y en el Instituto Superior de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”. Ejerció también la presidencia de la Sociedad de Artistas Escultores Argentinos (AADAE). Sus obras forman parte del acervo de numerosos Museos Nacionales.




