No era una decisión consciente, no podía y es culpa de él. La traba era la perturbación de verlo caminando solito allá en la muerte, buscando a Virginia y no poder guiarlo desde la terrenalidad. Puro ego. Los maestros ascienden y se las arreglan lo más bien.
Despejado el llanto, puedo ver todo con sus imágenes poéticas, dramáticas o absurdas; las cosas de la vida, la muerte, la desigualdad y la violencia contadas a través de personajes de este mundo amoroso, violento, deseante y corrupto.
Uno nace y trae cierta impronta, pero estamos formateados por aquellos con quienes nos identificamos y también por el poder, por quienes quieren moldear nuestros pensamientos. En esa nebulosa puja buceamos y hacemos lo que podemos.
En el comienzo entraron subliminalmente los Beatles, gran ventaja de tener de hermana a Mabel, cinco años mayor, hippie (en serio), que partió justo un año antes que nuestro chamán…LPM. Obviamente después Charly y Luis ocuparon lo más alto de mi firmamento rocker hasta que, en la primavera del ’85, me llama (al teléfono de línea) Sergio Bondar y me dice: -¡Vení, escuchate esto, te rompe la cabeza!
Y partí hacia su nuevo bulo, tercer piso por escalera de lo que debía haber sido la pieza de algún encargado, en Olaya y Antezana, Villa Crespo.
Y ahí ocurrió el estallido. Éxtasis de rocanrol en vinilo, lado A y B, sonando en su Winco; todas canciones en sincro con nuestro pulso. Nunca me repuse. El virus ricotero tomó mi sangre para siempre y así la vida fue pasando, esperando el disco nuevo para gastar esos surcos hasta borrar todas sus huellas. Esa poesía es así de mágica, se impregna en tu imaginario y te hace la sangre redonda y de ricota.
Así aprendimos que cualquier pelafustán -como nosotros- alguna vez puede ser un rey; que los poderosos juegan a ser esclavos para clavarles sus puñales a los inocentes; que se puede vencer a los “vencedores”; que existe margen para robarle el fuego al diablo; y que todo preso es político, porque es el poder el que necesita mantener el status quo de la pobreza para seguir apoyando la bota sobre las cabezas y contentar a tristes y sumisos con caramelos de madera. Y así todo…
En la única entrevista que el Indio Solari dio para la TV abierta, en Canal 7, luego de la salida de Gulp (1985), dejó una clave que sostendría por siempre: -“Yo le diría a la gente que cuide su estado de ánimo, porque las ratas se ríen de nosotros”. En parábola, el broche fue aquel “graciosos y valientes” de los últimos años, de cuando lo viejo no muere y lo nuevo no termina de nacer.
Seguiremos cantando con la seguridad de que, si no hay amor, que no haya nada. No vamos a regatear.
Honor a nuestro chamán. El gran Indio Solari.





