JUAN CARLOS DISTÉFANO: El escultor que transparenta la esencia argentina

por | Sep 11, 2026

Juan Carlos Distéfano, figura relevante del arte argentino contemporáneo, construyó una obra profundamente atravesada por la memoria, la violencia política y la condición humana.

En el pasado mes de julio, el escultor, dibujante y pintor Juan Carlos Distéfano murió a los 92 años. Considerado una de las figuras más relevantes del arte argentino contemporáneo, construyó una obra profundamente atravesada por la memoria, la violencia política y la condición humana.

Nacido el 29 de agosto de 1933 en Buenos Aires, Distéfano se formó en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. En la década de 1960 estuvo al frente del Departamento de Diseño Gráfico del Instituto Di Tella, uno de los principales centros de experimentación artística de la época, y comenzó a desarrollar una producción que lo convertiría en un referente de la escultura nacional.

Durante la década de 1970, conoció a la escritora Griselda Gambaro, con quien estuvo casado durante más de siete décadas. Ambos debieron exiliarse en Barcelona en 1977, en plena última dictadura militar argentina.

En 1980 regresó al país y retomó su producción artística. Muchas de sus esculturas de ese período, profundizaron la reflexión sobre el autoritarismo, la tortura y las marcas que deja la violencia en los cuerpos y en la memoria colectiva.

En 2015 fue elegido para representar a la Argentina en la Bienal de Venecia, con la muestra «La rebeldía de la forma». El envío de esta obra fue un orgullo para los argentinos, porque nos representó con una exposición sobre la esencia argentina, la memoria, la cultura popular, la dictadura, elaborada en obras de alta calidad y sentido.

Conocí a Distéfano en la SAAP, sociedad de artistas plásticos de la calle Viamonte y San Martín, allá por los noventa. Tuve la suerte de asistirlo en el curso de resina poliéster, que generosamente dictó en esa institución. Su material elegido para dar forma definitiva a sus esculturas que primero modelaba en arcilla con ductilidad, sabiduría y entrega- que luego moldeaba y pasaba a resina poliéster.

La resina poliéster es un material que se usa principalmente en la industria náutica. Llega a sus manos como una decisión consciente. Lo utiliza para reforzar la expresión de su mensaje dramático y contundente. Alguna vez dijo que ese material plástico era la antítesis de la piel; esa que crea para sus personajes. Modela con tanta intensidad y dramatismo, que sus obras nos tocan muy profundo en lo emocional. Realizados en resina, la certeza de que son esculturas nos conecta con el mensaje de la obra de arte. 

Distéfano se nutrió de las culturas clásicas y por eso, él también lo es. El arte románico le apasiona y así modela con esas típicas proporciones cortas, de cinco cabezas, en las que el retrato se exalta y adquiere un protagonismo especial. 

Gran dibujante, metódico, preparaba el proyecto en lápiz y eso ya es una obra en sí misma, independiente de la escultura futura que salga de él.

Y también se manifestó como un pintor, ya que trabajó la resina con gran variedad de colores y tonalidades y por capas, que una vez fraguado el material, aparecen gracias a su paciente trabajo de lijado y pulido. Tal que el resultado se emparenta con la piedra, con ese brillo particular que deja entrever su propia alma.

En su última muestra -realizada en 2022 en el Museo Nacional de Bellas Artes– el artista rendía homenaje a grandes pintores argentinos, entre ellos Gómez Cornet, quien allá por los años cuarenta tomaba como modelos a personas sencillas del norte y las enaltecía en su pintura.

Es el caso de La Urpila, retrato de una niña que refleja la belleza de su desolada provincia, Santiago de Estero y en su mirada la melancolía de los desheredados de su tierra, según el crítico de arte Córdova Iturburu.

Así como Gómez Cornet fue humano hasta límites extremos, Distéfano se conmueve doblemente y elabora en Buenos Aires una urpila, arrastrando un carrito con los símbolos de la opresión. Tan vigente es Distéfano que su sentimiento nos conmueve hoy como lo hizo siempre, porque su arte nos cala profundo como si en sus manos modelara la materia de lo que estamos hechos los argentinos. 

Sus obras pertenecen a la colección de distintos museos del mundo, entre ellos el nuestro, Museo Nacional de Bellas Artes, de Av. Del Libertador 1473 Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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