Veredas Sustentables

por | Jul 8, 2026

Una propuesta para transformar el paisaje de los barrios de la Comuna 10 de modo ecológico y generando empleo.

En la audiencia pública que se llevó a cabo en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para la sesión del predio del Hogar Rocca Al club Atlético All Boys, surgió por parte del Poder Ejecutivo una propuesta de la creación de un espacio verde y de algunos vecinos de transformar el lugar en espacio verde, en desmedro de el club lleve adelante un proyecto transformador a escala urbana y de amplio beneficio social para el barrio.

El estudio de Arquitectura “AG arquitectura +” de los Arquitectos Ana María Mayor y Gabriel De Bella que llevaron adelante la propuesta arquitectónica del Polo Educativo, Cultural y Deportivo Rocca All Boys, “levanta el guante” ante este planteo buscando una propuesta superadora a la planteada por el poder ejecutivo y los vecinos.

Una propuesta para transformar el paisaje de los barrios de la comuna 10 de modo ecológico y generando empleo.

Los barrios de la Comuna 10 tienen una característica que muchas veces pasa desapercibida: poseen algunas de las veredas más amplias de la Ciudad de Buenos Aires. Monte Castro, Floresta, Villa Luro, Versalles, Villa Real y Vélez Sarsfield conservan una tradición urbana de calles arboladas y espacios peatonales generosos que hoy podrían convertirse en una herramienta clave para enfrentar los desafíos ambientales del siglo XXI.

Un estudio preliminar realizado sobre la estructura urbana de la comuna estima que entre 800 y 850 cuadras de calles secundarias y terciarias cuentan con veredas de más de 2,50 metros de ancho. Esto abre la posibilidad de desarrollar un programa de «Veredas Verdes», incorporando sectores absorbentes y parquizados en espacios actualmente ocupados por superficies impermeables.

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La propuesta consiste en intervenir aproximadamente 60 metros cuadrados por cuadra mediante el retiro parcial del solado existente, la incorporación de tierra vegetal, la construcción de bordes de contención y la implantación de césped, cubresuelos y nuevo arbolado urbano. De esta manera podrían generarse cerca de 50.000 metros cuadrados de infraestructura verde distribuida en toda la comuna, equivalentes a unas cinco hectáreas de nuevos espacios absorbentes.

Los beneficios serían múltiples. Por un lado, permitirían reducir la acumulación de agua durante lluvias intensas, mejorando el drenaje urbano, la transformación de estas 825 cuadras e incorporar cerca de 50.000 m² de suelo absorbente. Durante una tormenta intensa, se podría retener e infiltrar entre 1 y 2 millones de litros de agua de lluvia, reduciendo significativamente la presión sobre la red pluvial y ayudando a prevenir anegamientos en los barrios de la Comuna 10. En eventos extremos, la capacidad potencial de absorción podría superar los 4 millones de litros de agua, equivalente a casi dos piletas olímpicas.»      

Si se complementará con zanjas de infiltración, canteros de lluvia y arbolado, la capacidad efectiva podría aumentar entre un 20 % y un 50 % adicional, acercando el proyecto a los estándares de «ciudad esponja» que hoy aplican ciudades como Copenhague, Rotterdam o Melbourne.

Por otro, contribuirían a disminuir el efecto de isla de calor que afecta cada vez más a la ciudad durante los veranos. Además, el incremento del arbolado urbano favorecería la captura de carbono, la mejora de la calidad del aire y el aumento de la biodiversidad barrial.

La creación de estas 5 hectáreas de veredas verdes permitiría reducir entre 1 y 3 grados la temperatura del aire en numerosos corredores barriales durante los días más calurosos del verano. Bajo la sombra del nuevo arbolado, la sensación térmica podría disminuir hasta 5 grados, mientras que la temperatura superficial de veredas y pavimentos se reduciría entre 15 y 25 grados respecto de las superficies impermeables actuales. Esta mejora contribuiría a mitigar el efecto de isla de calor urbana, mejorar el confort de los peatones y disminuir el consumo energético asociado a la refrigeración de viviendas y comercios.     

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La iniciativa también tendría un importante impacto social y económico. Se estima que una obra de esta magnitud podría generar alrededor de 150 puestos de trabajo durante su ejecución, entre obreros, jardineros, técnicos, transportistas y proveedores. Posteriormente, el mantenimiento de estos corredores verdes podría sostener entre 20 y 60 empleos permanentes mediante cuadrillas de conservación, cooperativas barriales, viveros comunitarios y programas de educación ambiental.

Las grandes transformaciones urbanas no siempre requieren obras monumentales. A veces comienzan recuperando pequeños espacios existentes y poniéndolos al servicio de la comunidad. Las veredas verdes podrían convertirse en una de esas iniciativas capaces de mejorar simultáneamente la calidad ambiental, la inclusión social y la identidad de nuestros barrios.

(*) ANA MARÍA MAYOR y GABRIEL DE BELLA son arquitectos defensores del patrimonio, han impulsado la creación del APH Floresta y participaron  del diseño del proyecto El Rocca para All Boys.