Democracia Participativa En La Ciudad De Buenos Aires

por | Abr 6, 2026

Pasados 20 años de la Sanción y promulgación de la Ley Orgánica de Comunas (Ley 1777), detallamos las simulaciones del Gobierno de la Ciudad para no ponerla en práctica.

Pasados 20 años de la Sanción y promulgación de la Ley Orgánica de Comunas (Ley 1777), los ciudadanos Porteños, tenemos todavía en nuestras manos una herramienta extraordinaria para poder generar las demandas, gestionar,   intervenir  y reclamar las obras o  cuestiones que tienen que ver con las necesidades de la ciudadanía en  los queridos barrios que conforman  las (15) comunas que habitamos.

Pero resulta  que la gran mayoría de nuestros conciudadanos “desconoce” que a partir de la reforma constitucional de 1994, en la Ciudad Autónoma de Bs.As.,  se estableció la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA como forma de gobierno. 

Para poder cumplimentar una dinámica (viable) de mecanismos  participativos, los Constituyentes  en la promulgación de la Constitución de la ciudad del año 1996, Impulsaron la DESCENTRALIZACIÓN como procedimiento para acercar el GOBIERNO a los barrios y mejorar la gestión administrativa. Luego cuando se reglamenta la ley 1777 (2005), se establece  que cada Comuna, compuesta por uno o más barrios, tendrá un gobierno propio: La Junta Comunal, compuesta  por 7 comuneros o juntistas (cuerpo colegiado), elegidos cada 4 años por los ciudadanos porteños y que  responden a la representación de los diferentes espacios políticos que se postulan para cada elección. Así mismo, establece también que en cada comuna funcionará un Consejo Consultivo Comunal, el ámbito institucional de participación ciudadana donde se generan las propuestas y demandas que se tramitarán y gestionarán en y con la Junta comunal.

Quiere decir que cada comuna debería funcionar como una mini intendencia, donde los ciudadanos ejerzan un rol activo en el ámbito de una democracia más directa, con acceso y una relación más cercana entre mandatario y mandante o representante y representado.

Hasta aquí, la teoría o lo que debiera ser, pero  la realidad es muy diferente. Porque, transcurridos 16 años de la puesta en marcha de las comunas, con gobiernos del mismo signo político al frente del ejecutivo; no se otorgó la jurisdicción presupuestaria con lo cual, los gobiernos de las comunas terminan dependiendo del poder central para cualquier obra que haga falta. En la misma línea, se ha obstaculizado, sorteado y soslayado la función de los Consejos Consultivos Comunales, generando ámbitos paralelos, de ficticia participación ciudadana. De estas situaciones queda en evidencia que en la realidad, no hay ni hubo por parte de los gobiernos de los últimos 16 años,  vocación ni intención de llevar a la práctica la descentralización y por tanto tampoco los resortes y herramientas participativas.

Cualquier conciudadano podría preguntarse: ¿Pero, es que resulta tan fácil para un gobierno evadir o incumplir las leyes?

Y aquí vamos al meollo del asunto: si bien existe una responsabilidad (innegable) del Ciudadano en informarse respecto cuáles son sus derechos y obligaciones y de la manera en que está organizada política e institucionalmente la comunidad en la que habita; es cierto por otro lado, que la misma ley de comunas es taxativa en señalar  la obligación del gobierno central y los gobiernos comunales en informar a la ciudadanía respecto de las formas y herramientas de participación entre las cuales se destacan los Consejos Consultivos Comunales como organismos específicos para tal función. Desde luego que justamente por el incumplimiento flagrante de esta obligación, la ciudadanía en general está totalmente desinformada al respecto, por tanto… “Mal puede defender un derecho, aquel que lo desconoce”. Paralelamente a la desinformación ex profeso, estos gobiernos han implementado campañas en apariencia participativas, que terminaron siendo una puesta en escena Ej. : BA. Elige.

Esta conducta repetida de los sucesivos gobiernos del PRO en CABA, responden a la siguiente lógica: por un lado no repartir el poder que implicaría “descentralizar” y por otro lado, mantener la potestad y centralidad de administrar el  presupuesto, o sea, la posibilidad de determinar las obras que se ejecutan en la ciudad, lo que le permite estar en campaña política permanente. Durante el gobierno de Horacio R. Larreta se comenzó a implementar una recorrida por los diferentes barrios haciendo simulacros de participación, donde en la apariencia el jefe de gobierno baja a los barrios a escuchar las necesidades, demandas y reclamos. Lo que en realidad  ocurre es que, rodeado de sus funcionarios, el mismísimo jefe de gobierno viene a resolver los problemas (comunes) de infraestructura particulares a cada conciudadano. ¿Alguien puede imaginar una mejor campaña proselitista?  Durante el actual gobierno de Jorge Macri este dispositivo se ha incrementado en la frecuencia y cantidad de funcionarios que rodean el jefe de gobierno en las visitas a los barrios de las comunas.

Muy probablemente la desinformación antedicha sea una de las razones por las cuales los jefes de gobierno pueden presentarse y desempeñarse ante la ciudadanía de esta manera, como municipalizados, casi con su rol anterior de intendentes, sin ser cuestionados. Por el contrario, si se ocuparan de las cuestiones más estructurales que les competen cómo ser: desarrollo productivo, educación, salud, trabajo, vivienda etcétera,  ya qué administran una jurisdicción equivalente a la de una provincia, no tendrían tiempo de venir a los barrios a  resolver problemas particulares  de veredas, arbolado recolección de residuos etcétera, que por otro lado son incumbencia de las Juntas Comunales.

Si a esto le agregamos, los decretos como 114/25 del GCABA y sus modificaciones que reestructuran y modifican competencias en áreas de descentralización y Vínculo Ciudadano restándole funciones a los Consejos Consultivos y las Juntas Comunales, más las manifestaciones desfavorables para con estas últimas que expresó el Jefe de Gobierno Jorge  Macri, nos queda un combo importante contrario a la Democracia Participativa.

Por último, restringir las posibilidades que contiene una herramienta tan potente como la democracia participativa, más aun en tiempos de antipolítica, donde está puesta en cuestión la representatividad; es otra manera más de subestimación y temor hacia la ciudadanía, pero también un error y un desaprovechamiento lamentable

Como sea y a pesar de los obstáculos descritos, tanto desde los Consejos Consultivos en general, como el de la el de la Comuna 10 en particular, así como la Junta Comunal correspondiente  y  los espacios como el Inter- Consejos Consultivos Comunales, la Comisión de Descentralización y Participación Ciudadana de la Legislatura, la Defensoría del Pueblo de la ciudad, Organizaciones Barriales, Asambleas barriales y otras instituciones afines; seguiremos defendiendo y apostando a la madurez de nuestros conciudadanos y a la Democracia Participativa como un instrumento de desarrollo y evolución del Soberano: el ciudadano. 

Osvaldo J. Cordo es Coordinador de la Sec. De Relaciones Institucionales del Consejo Consultivo Comunal 10 (CCC10) y vocero  del C.C.C.10 en la Mesa de Coordinación del Inter-Consejos Consultivos Comunales.