Las enfermedades que afectan la vejiga urinaria son bastante frecuentes en los perros gerontes y podríamos decir, que la mayoría de ellas se presentan con síntomas similares. 

Lo cierto es que estos síntomas, entre los cuales tal vez los más frecuentes pueden ser la incontinencia urinaria, mayor frecuencia en las micciones, manifestaciones de dolor durante las mismas, así como también, cambios en el aspecto de la orina( como la presencia de sangre) la mayor parte de las veces están asociados a procesos de tipo infeccioso que remiten cuando se realiza el tratamiento antibiótico adecuado, para lo que siempre es recomendable realizar un urocultivo con el antibiograma. 

Cuando el proceso tiende a repetirse, sobre todo cuando para instaurar el tratamiento antibiótico se procedió a hacer el antibiograma, es muy posible que el proceso infeccioso sea consecuencia de otra enfermedad, o bien que los síntomas sean consecuencia de otra afección no diagnosticada.

Entre esas enfermedades, cuando se trata de un paciente geronte, siempre hay que tener en cuenta el cáncer de vejiga. 

La edad promedio en la que se suele presentar en los perros es alrededor de los 9 a 10 años, siendo más frecuente en las hembras que en los machos. En cuanto al tipo de tumor, el más prevalente es el carcinoma.

Es por ese motivo, que en la circunstancia en la que se presenten éstos síntomas, más aún cuando se trata de un cuadro recurrente o bien con características de cronicidad, es necesario realizar algunos estudios más que el urocultivo, pues se debe evaluar el estado de la vejiga para descartar o confirmar la presencia de un tumor.

El tratamiento ideal consiste en hacer la cirugía para extraer el tumor con la mayor cantidad posible de tejido circundante sano. Lamentablemente, no siempre ésto es posible, ya sea porque el tumor se encuentra diseminado por la pared vesical o localizado en algún sector que lo hace inaccesible o bien que su extracción dejaría afectada en forma permanente la función. En gran medida, el tratamiento depende de la precocidad con que se llegue al diagnóstico. Por lo general, en la mayoría de los pacientes se diagnostica en un estadío avanzado. En esos casos se realiza el tratamiento con el objetivo de disminuir su tamaño, frenar su crecimiento, tratar de impedir complicaciones renales producto de la obstrucción de los uréteres o del insuficiente vaciado de la vejiga. Lamentablemente, resulta muy difícil llegar a la curación.

Es por esto, que los profesionales insistimos en la realización de los estudios complementarios, que a veces se reducen a una simple ecografía.

Como siempre, ante cualquier duda consulte con su veterinario.

Hasta la próxima. 

© Esta nota fue publicada originalmente en la Revista Floresta y su Mundo edición 399 de Julio 2024