Juan Carlos Visconti es un maestro de esos que quedan pocos. Se formó en las Escuelas Nacionales de Bellas Artes más importantes de la Ciudad de Buenos Aires, en La Cárcova, en la Pueyrredón y en la Manuel Belgrano. Se desempeñó como docente en esas escuelas y ocupó cargos de conducción desde 2003 en el Instituto de Formación Artística Manuel Belgrano.
Tiene una trayectoria tan interesante como nutrida. Pero no es solo un experto, es un escultor sensible, un investigador incansable de la forma y de los materiales con los que pueda llevarla a cabo.
Tengo la suerte de conocerlo no solo por su obra sino por su capacidad selectiva, que, como jurado de concursos, le ha tocado desarrollar. Allá por el año 2003, junto con los escultores Guillermo Paolino y Edith Gaspé, integró el jurado para elegir la maqueta ganadora para el monumento de Los Pibes de Floresta.
Entrar a su taller, un enorme galpón en el corazón de Floresta, en Chivilcoy y Magariños Cervantes, es una invitación a la creación, esa alquimia de transformar la materia en un objeto vivo, el arte. Un nuevo ser significante que emerge de la personalidad del artista, pero que, en el caso de Visconti, se vale además de los conocimientos de la humanidad de todos los tiempos, en constante diálogo entre el saber y la intuición.
En su taller conserva aún los bocetos de esa formación artística que empezó en los sesenta: Obras en mármol, en resina poliéster, madera, yeso, todos los materiales que bien conoce y que utiliza según la reflexión plástica que se proponga. Es que, como él mismo dice: “Quiero dar una opinión con el lenguaje que conozco”.

Atraída por su escultura en piedra y madera “Retrato de un docente”, comienzo a descubrir ese mundo que late en Juan Carlos Visconti. Una monumental cabeza tallada en mármol de Carrara emerge y se eleva por sobre una estructura piramidal de maderas patinadas, como abriéndose un camino de libertad desde una opresiva estructura que pareciera ser el sistema. Una cabeza que deliberadamente mira al cielo, quizás buscando en la energía universal la guía en la colosal tarea de enseñar y aprender desde el arte, la vida misma.
Pero las causalidades nos unen y, como soy santafesina, otra de las tareas de Visconti suscita mi atención. Fue convocado hace unos años por la gobernación de la Ciudad de Santa Fe para coordinar la tarea de un equipo de escultores que modelaron los doce bustos de los caudillos unitarios y federales para el Museo de la Constitución, un nuevo edificio de línea minimalista, de concreto y vidrio, que gana espacio litoral en la parte sur de la ciudad, con el río como sostén visual.
Dicho equipo estuvo integrado por docentes del Liceo Municipal Antonio Fuentes del Arco y de la Escuela Provincial de Artes Visuales Juan Mantovani, gran instituto donde me recibí a principios de la democracia.
El proyecto general fue desarrollado por el arquitecto Héctor Berra junto con la Asociación Pro-Parque de la Constitución y la Secretaría de Cultura de la Municipalidad. Un museo ideado por este arquitecto y realizador cultural, quien propone, como en una escena teatral, ayudar a mirar a la gente y poder contar la historia de un modo más efectivo.
Es así que Visconti viajó a Santa Fe numerosas veces para asesorar y supervisar el modelado de los retratos escultóricos de estos importantes artífices de nuestra historia. Se trata de seis unitarios y seis federales, que se exhiben desde 2018 en la sala denominada “La Grieta”, que, como su nombre lo indica, representa aquella época que dividió y enfrentó políticamente al país antes de la sanción de la Constitución.
El Museo propone un recorrido por distintas salas como ámbito narrativo, con imágenes, maquetas y recursos tecnológicos que muestran cómo era la Santa Fe de 1853 y qué ocurría en el mundo en aquellos días.
Juan Carlos dirigió la totalidad de la tarea, desde la coordinación del trabajo de modelado en arcilla, a manos de escultores santafesinos convocados, hasta la moldería de cada pieza y su vaciado en el material definitivo, en este caso, resina poliéster.
El museo quedó impactante con esos bustos que, distribuidos en dos hileras, están ubicados mirando hacia un espejo en la pared que multiplica aún más la talla de estos personajes controvertidos de nuestra historia.
El vínculo que se inició en 2015 con Juan Carlos abrió un panorama de trabajo y una línea de pensamiento diferente respecto de las esculturas en el espacio público santafesino. Es así que Visconti puso en marcha la formación de un grupo especializado que, entre otras tareas, relevó todas las obras escultóricas emplazadas en la ciudad, como la Fuente de los Niños Cazadores, y produjo el calco de la escultura “Alma sin hogar”, de José Sedlacek, que se encuentra hoy en la Plaza Alberdi y permitió resguardar el original en el Museo Municipal de Artes Visuales, siguiendo una tendencia internacional en materia de preservación del patrimonio escultórico.
Visconti pone el acento en la conservación de las obras en el espacio público porque “es una manera de proteger y respetar la labor de los artistas y nuestro pasado”, según sus propias palabras. Esas son las tareas en las que Juan se compromete y pone en juego toda su sabiduría y buen criterio.
La entrevista a Juan Carlos Visconti para esta nota fue una larga, necesaria y esclarecedora charla que nos hizo recorrer nuestra historia de país joven que aún no ha podido sedimentar una expresión sólida en las artes plásticas, pero que, por suerte, los cultores del arte nos empeñamos en no abandonar a pesar de las dificultades que rodean el medio artístico.

Con una mirada constructiva y a la vez crítica de su tiempo, persevera cada día en la labor de indagar en el solitario cielo del taller, cuál es la respuesta que debe dar desde el arte a los tiempos que le toca vivir. Con la nobleza y el tesón que tienen los grandes hombres de nuestro país.
Esculturas realizadas por sus alumnos más avanzados pueden ser apreciadas en el histórico Jardín Botánico de la Facultad de Agronomía de la UBA, en su mayoría en madera y cemento, emplazadas allí como parte de una propuesta de arte público junto con la universidad.
La vida nos sigue uniendo más recientemente a través de la Asociación Argentina de Artistas Escultores (AADAE), entidad de gran importancia para la cultura nacional, fundada en 1956, en la cual Visconti actúa como miembro de la comisión directiva.
En mayo de 2023 se presentó la muestra Las formas del tiempo – Celebración a lxs Maestrxs, una exposición colectiva en diálogo con el patrimonio del Museo de la Cárcova – UNA, en la que Juan Carlos Visconti y Oscar de Bueno, docentes e investigadores de dicha Universidad, participaron junto con la historiadora María del Carmen Magaz, figuras destacadas de la educación y la producción artística.
En el marco de la muestra, Juan Carlos Visconti realizó la charla pedagógica El David por Visconti, acerca de la construcción y el ensamblado del calco del David en el Museo de la Cárcova, orientada a artistas escultores/as y estudiantes de arte.





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