escolarizacion virtual

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ilust_esc_virtLa deserción escolar siempre fue un problema a resolver en nuestro país. Antes de la Pandemia del Covid-19, en Argentina 50 adolescentes por hora abandonaban la escuela secundaria, y uno de cada dos alumnos no accedía a los aprendizajes indispensables para la inserción social plena. El problema radicaba en la desigualdad de distribución de los recursos económicos, sociales y culturales del país.
La creación de lazos y vínculos entre la escuela y el alumno, durante la escolarización presencial siempre fue una batalla difícil de ganar. Los inconvenientes: necesidades básicas insatisfechas, desmotivación, repitencia. Hoy, en pleno confinamiento y aislamiento social esta lucha es más compleja aún. El modo presencial dejó existir, al menos transitoriamente, y con esto surgió una trasformación ineludible en la manera de vincularse desde el aprendizaje y la enseñanza. En nuestro país las formas de vida siempre fueron muy desiguales, y la actualidad no es la excepción. Miles de jóvenes argentinos no tienen acceso a internet, como tampoco lo tienen a una alimentación básica. Las familias, quienes juegan un rol fundamental en este momento inesperado, también atraviesan resoluciones de otras cuestiones al unísono, como problemas económicos y sociales.
¿Cómo se sostiene la escolarización desde la de virtualidad?
En este sentido, por un lado, surge la necesidad urgente de políticas públicas desde el gobierno nacional, como el derecho de acceso a la conectividad libre y gratuita, para mantener, de alguna manera, esta nueva modalidad de aprendizaje virtual. Como así también, la acción de Organizaciones No Gubernamentales, dedicadas al tema de la educación. Quienes diseñan estrategias para mejorar las condiciones de acceso de los jóvenes a la escuela secundaria y contribuyen a través de diferentes redes a mantener la asistencia escolar. Por otro lado, fortalecer el poder de la palabra, aunque a través de una pantalla, pero tan necesaria en la contención de vínculos humanos.
Existen miles de deferencias entre las condiciones de la enseñanza virtual y la presencial. En este sentido, es interesante la construcción de un espacio de acompañamientos a cada singularidad, para que la brecha no sea aún mayor, y las aulas en un mundo post pandemia no estén más vacías de lo habitual. Del mismo modo, replantear la construcción de confianza entre los actores sociales y transitar el camino de la empatía.

“No sobreviven los más fuerte, sino los que se apoyan” Adela Cortina, filosofa española.


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La vecina Marianela es periodista.

® Revista Floresta Web - Abril 2020