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“Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta una duda: "¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede negarse uno a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo..." Así, nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir "buenos días", nuestro hombre le grita furioso: "¡Quédese usted con su martillo, zopenco!".
(“La historia del martillo” de “El arte de amargarse la vida” – Paul Watzlawick)

ira1   La palabra enojo se deriva de la palabra “enojar”, que proviene del latín vulgar inodiāre, que significa ‘enfadar’.
   Nos enojamos cuando algo o alguien nos frustra. Hay quienes pueden soportar la frustración, otros en cambio, tienen baja tolerancia a la frustración y rápidamente se enojan. Hay personas que consideran a la vida como un campo de batalla y encaran su día preparándose para batirse con el enemigo, considerando enemigo a todo aquel que se interponga en la obtención de sus deseos. Esas personas vivirán con enojo crónico que teñirá sus vínculos, su actitud ante las situaciones diversas, su lenguaje, su postura física, su forma de enfermar. Reducirán todo a dos posibilidades: ganar /perder.
   Tendemos a pensar que es una emoción “mala”. Enojarse no es negativo en sí mismo.
   El tema es qué nos enoja, cuán seguido nos enojamos, de qué modo lo expresamos. Cuánto nos enojamos. La intensidad varía de una persona a la otra..
   El reprimirlo agrava el problema. Cuando más inexpertos somos en la expresión de nuestro enojo, menos tendremos la capacidad de graduarlo y darle un cauce, calibrarlo, moderarlo para que no pase a ser destructivo y éso es lo que ocasiona daño.
   Al enojarnos el organismo segrega adrenalina y noradrenalina, neutotransmisores que posiblitan estados de alerta y actividad.
Cuando no se descarga, se acumula en el cuerpo, se convierte en tensiones musculares, en trastornos cardiovasculares. Un enojo no expresado puede quedar coagulado, cronificarse y volverse hacia el interior.
   A veces, como en el cuento del inicio, establecemos verdaderos combates internos que nos amargan la vida, por no aprender a gerenciar el enojo.


ira2   Contrario a lo que comúnmente se piensa, expresar el enojo no consiste en agraviar, insultar o emitir juicios descalificatorios acerca de lo que el otro es, verdaderos golpes verbales, descalificar, reprochar, castigar, vengarse: “le haré sentir lo que yo he sufrido, pero de un modo aumentado” . “La venganza será terrible”, como dice Alejandro Dolina.
De este modo, sólo puede darse una escalada de violencia en la que ambas partes pierden.
Hay formas constructivas, saludables de dar salida al enojo.
Comunicarlo, poder hablar con claridad y expresar qué es lo que enojó permite autoafirmarse con respeto y seguridad.
Sirve para asumir lo que sentimos, nombrarlo, de este modo lo procesamos y le damos oportunidad a la otra persona a que repare, rectifique.
A veces, se teme herir al otro y por eso no se habla claro. O -si es un ser querido se siente culpa… Se escucha decir: ¿Cómo me voy a enojar, yo lo quiero mucho? ¿Y si me deja de querer?
Es bueno saber que se puede amar y sentir enojo por la misma persona.
Expresarlo bien no garantiza que el otro cambie, pero ayudará a vincularse de una manera auténtica, con un mejor tono entre las personas en un marco de respeto para con nosotros mismos y para con los demás.

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Facebook: Nora Lapresa

Notas anteriores:
01 - Abril 2020 - OTRA MANERA DE RESISTIR
02 - Mayo 2020 - MANTENIENDO EL EQUILIBRIO
03 - Julio 2020 - ACERCA DEL OLFATO
04 - Septiembre 2020 - ENTRE EL RUIDO Y EL SILENCIO
05 - Octubre 2020 - LAS TONALIDADES DE NUESTRO SENTIR

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® Revista Floresta Web - Noviembre 2020

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