Eutonia mantener el EQUILIBRIO

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“Siete veces caigo, ocho veces me levanto” (Proverbio japonés).

dominguillo1Me dejé guiar (como suelo hacer cuando quiero escribir algo) por una idea que aparece y se me impone, sin saber bien por qué y me entrego a una serie de  asociaciones a partir de esa primera idea.
En este caso, así de pronto, ayer me apareció la imagen de un dominguillo. ¿Lo conocen?
El dominguillo es un muñeco con la base semiesférica que actúa de contrapeso, de modo que -al golpearlo- siempre vuelve a la posición inicial. El movimiento y el sonido al balancearse (ya que tiene un mecanismo musical en su interior) produce un efecto agradable que gusta mucho a los bebés.
Guiada por esta primera idea, investigué que recibe diversos nombres según los países o zonas. En Andalucía, tentetieso, tentempié, siempretieso.
dominguillo2En Japón, okiagari-koboshi (“pequeño monje que se pone de pie”). Está hecho de papel- maché.
Simboliza la perseverancia y la resistencia ante la adversidad.
Siguiendo mis libres asociaciones, relacioné con la situación actual. Resistir, no decaer, mantenerse en pie. Ni negar, ni deprimirse, ni desinformados ni sobreinformados, ni osadamente descuidados ni miedosamente protegidos. Pensé que en realidad esto es siempre, no sólo en estos tiempos de pandemia. Y llegué a la idea del equilibrio.
Equilibrio (del latín aequilibrium, aequus (igual) y libra (balanza).
Estado de inmovilidad de un cuerpo, sometido únicamente a la acción de la gravedad, que se mantiene en reposo sobre su base o punto de sustentación.


¿Cómo funciona el sistema del equilibrio?
Intervienen  tres fuentes:

1- Vestibular: En el oído interno estás los canales  semicirculares y la cóclea.
Los canales están ubicados en diferentes planos, son tubos huecos rellenos de un líquido y unas cilias (pelos) lo que da información al cerebro de nuestra ubicación en el espacio.

2- Ocular: La mirada también  ofrece información acerca de la posición de la cabeza en el espacio. Los músculos del ojo ayudan a corregir la ubicación.

3- Propiocetiva: La propiocepción es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. Nos permite saber con los ojos cerrados nuestra ubicación en el espacio. Hay receptores en todo el cuerpo que  informan al cerebro de esto permanentemente.

La información aportada por cada una de estas fuentes es procesada y permite mantener el equilibrio. Cambios de  direcciones, de posiciones son captadas en tiempo real. (Iñigo Junquera-Fisioterapeuta).

Nosotros no somos dominguillos. Nuestra base de sustentación es pequeña. Cuando estamos de pie, sostenemos el equilibrio con leves correcciones y al caminar, con cada paso, perdemos el equilibrio para recuperarlo, venciendo la fuerza de gravedad.
Mantener el equilibrio es un trabajo constante de desequilibrios y correcciones.
En la vida es así. Fluctuamos. Es saludable que, nuestro tono neuromuscular y nuestro psicotono   sea regulado según la actividad o la circunstancia, para que no permanezca fijado  en un hipertono o en un hipotono. Ésa es la propuesta de la Eutonía que también ayuda a poder restablecer el equilibrio entre el Sistema Nervioso Simpático y el Sistema Nervioso Parasimpático del cual ya he hablado (“Simpático y Vago. Dos personajes a la luz de la Eutonía”- Abril 2019).

El Sistema Nervioso Autónomo (se llama así porque es responsable de funciones involuntarias) se subdivide en Sistema Nervioso Simpático y Sistema Nervioso Parasimpático. El Simpático nos prepara para la acción. Aumenta la frecuencia de latidos del corazón, dilata los bronquios y las pupilas, reduce la producción de saliva, estimula las glándulas sudoríparas, disminuye la secreción de orina, inhibe los movimientos involuntarios de contracción del estómago.

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El Sistema Nervioso Parasimpático es responsable de las funciones corporales cuando estamos en reposo: estimula la digestión, contrae los bronquios, aumenta la secreción de saliva, contrae la pupila, disminuye la frecuencia cardíaca, aumenta la secreción de orina, disminuye la tensión arterial, aumenta la resistencia a infecciones.
Ambos sistemas son necesarios, uno prepara para la respuesta pronta, para la acción, para la actividad en tanto que  el otro, para el descanso, la reparación.
Cuando hay un desbalance y uno de ellos predomina, la salud se resiente.
Entre ambos  mantienen la homeostasis (del griego hómoios, ‘igual’, ‘similar’, y stásis, ‘estado’, ‘estabilidad’ propiedad de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable, de equilibrio).

Estamos en permanente movimiento, y trabajamos para lograr equilibrio no sólo ante la fuerza de gravedad sino también ante  dos o más fuerzas de la misma intensidad que actúan en sentido opuesto que, nos pone entre la espada y la pared, ante el desafío de elegir, como lo hizo Ulises en la Odisea al  pasar por un estrecho  flanqueado  por Escila y Caribdis, dos monstruos que aterraban y devoraban a los navegantes.
A la izquierda, Escila vivía en los acantilados y devoraba a quien osara acercarse. A la derecha, Caribdis quien  tragaba una gran cantidad de agua tres veces al día para devolverla otras tantas veces, formando un peligroso remolino que absorbía todo cuanto estaba a su alcance.
¿Qué hacer? Nuevamente el equilibrio.
El trabajo es constante.

«Aprovechando la confusión que reina en la sociedad,
ahora más que nunca entre la espada y la pared,
entre Escila y Caribdis, entre martillazos y tenazas.»

(Saramago “Las intermitencias de la muerte”).

Facebook: Nora Lapresa

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® Revista Floresta Web - Mayo 2020

Notas anteriores: 01 - Abril 2020 - OTRA MANERA DE RESISTIR

 

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