extrañando

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“La estimulación táctil afectuosa es claramente una necesidad
primaria que debe satisfacerse para que el lactante
se desarrolle como un ser humano sano”. (Montagú)

caricias“Extraño tus caricias”
“Quiero abrazar a mis hijos”
“Vi a mis nietos ¡Pero me mata no poder acariciarlos!”
“Me gustaría estrecharte en un prolongado abrazo.”

Éstas y tantas otras son las frases que se escuchan en este ASPO (Aislamiento Social Preventivo Obligatorio).
Van desde comentarios hasta quejas y expresiones de tristeza. Son una manera de manifestar lo  emocionalmente costoso del cumplimiento de esta disposición:
¡Para cuidarte y cuidarme no debo acercarme a menos de dos metros!

Si bien es cierto  que la gran mayoría de la población la cumple, también lo es, que resulta aliviador darse el permiso de poder expresar  qué -de todo esto- resulta más penoso. Hay algo en lo que todos coinciden y es que la falta del toque de la piel, la ausencia de la cercanía de  los seres queridos se hace, por momentos, intolerable.

La importancia de la piel y el sentido del tacto es maravillosamente descripta por Ashley Montagú (1905-1999) antropólogo británico-estadounidense en su libro “Tocando. El significado humano de la piel o El Sentido del Tacto”. Allí  cita y analiza diversos estudios que dan cuenta de la importancia de la piel y del tocar:

La piel es el órgano más importante de nuestro cuerpo. Un ser humano puede permanecer toda su vida ciego y sordo y desprovisto de los sentidos del olfato y gusto, pero es incapaz de sobrevivir a la privación de las funciones normalmente desempeñadas por la piel. La experiencia de Hellen Keller, que perdió el oído y la vista durante la infancia y que se creó una mente gracias a la estimulación de la piel, demuestra que, cuando fallan los demás sentidos, la piel puede compensar su falta hasta un grado extraordinario.”

* La piel nos contiene y nos brinda información.
Por la piel percibimos texturas, formas, densidades, consistencias, temperaturas.
* Es una barrera protectora y un medio para vincularnos con las cosas y con las personas.
* Está expuesta- sobre todo en algunas zonas- a la luz, al aire y a la mirada de los demás.

Didier Anzieu, prestigioso psicoanalista francés (1923-1999) en su libro “El Yo Piel”, publicado en 1985, explica con minuciosidad que la piel  “...cumple una serie de papeles …: sostenimiento del cuerpo en torno al esqueleto y su verticalidad, protección (por su capa córnea superficial, por su barniz  de queratina, por su almohadilla de grasa) contra las agresiones exteriores, captación y transmisión de excitaciones o de informaciones útiles…

  • Recubre la casi totalidad del cuerpo y asegura la función de para –excitación.
  • Posee cualidades táctiles, térmicas y olfativas que hacen de ella uno de los soportes anatómicos de la pulsión de agarramiento o de apego.
  • Presenta características físicas  variables según la edad, el sexo, la etnia, la historia personal que facilitan la identificación de la persona: pigmentación, pliegues, arrugas, surcos, espinillas, lunares, granulado de la piel, olor….
  • Cuenta con diferentes glándulas, nervios sensitivos con terminaciones libres (dolor, contacto) o que desembocan en corpúsculos especializados (calor, frío, presión), nervios motores (que gobiernan  la mímica) y nervios  vasomotores (que gobiernan el funcionamiento glandular).”

No se puede vivir sin la piel.
Porta la memoria de nuestra vida. Registra el paso del tiempo. Las cicatrices, huellas de algún hecho traumático, son señales de que alguna vez sucedió algo.
En otras ocasiones, esa marca es buscada, como en el caso de los tatuajes. Muchos de ellos  son un verdadero homenaje recordatorio de algún ser querido.
Entonces ¿Qué hacer en estos tiempos de aislamiento? ¿Resignarnos a no contar con este formidable estímulo que significa su toque?
Si bien no podemos recibir los toques y caricias de los demás, nada impide que nos conectemos con nuestra propia piel, que tengamos con ella un encuentro o acercamiento eutónico, con atención consciente.

  • Debemos lavarnos mucho las manos, pues prueben de hacer en algún momento, este laboratorio vivencial creado por la Eutonista Liliana Paolucci:

    “Lavarse las manos a conciencia”

    “La experiencia se realiza frente a un lavatorio o pileta. Sentados frente al mismo, ubicar el cuerpo en la posición de mayor comodidad focalizando la atención en el estado de  ambas manos.

  • Buscar la temperatura del agua que más le agrade y con los ojos cerrados, enjabonar ambas manos. Comenzar a tocar con una mano la superficie de la otra en forma sutil (sin arrastrar tejido), lo más lentamente que le sea posible. Observar cómo es esa superficie en toda su extensión (hasta la muñeca).
  •  Idem con la otra mano, observando qué registra al tocar.
  • Colocar las manos debajo del agua sintiendo cómo ésta se desliza sobre la superficie.
  • Secar con el mismo grado de sutileza que en los pasos anteriores.”

* Otro ejemplo es el momento de la ducha. Tranfórmenla en una ducha diferente. El adjetivo de diferente está dado por la atención consciente puesta ahí.

cuerpoLes cuento:
Mientras te jabonás sentí la suavidad de la espuma, la calidez del agua, las fragancias del jabón y del champú. Sentí el chorro de la ducha en tu  coronilla y cómo desde ahí el agua cae en cascada, deslizándose  por la piel de tu  cuerpo. Observá  que, quizás, hay zonas donde no golpea, cae de largo: es en las lordosis, apenas las salpica y esas zonas se hacen presentes por contraste con las otras.
Mové tu cabeza en diferentes posiciones actuando así, como un timón que dirige la caída del chorro.
Llevá tu atención a la totalidad de tu cuerpo.
Al secarte, no lo hagas automáticamente, entrá en contacto consciente con el toallón. Sentí su calidez, su textura. Detenete en alguna zona sintiendo cómo embebe las gotas y compará con otras que aún estén mojadas.
¿Qué sensaciones sobrevienen?
“El ser humano aprende a amar en función de la ternura de que es objeto”. (Montagú “El Sentido del Tacto”).
Podés brindarte atención, cuidado y ternura.

Ilustración: Bañista (1870) -William-Adolphe Bouguereau (1825-1905).

 

 

Facebook: Nora Lapresa

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® Revista Floresta Web - Junio 2020

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