Semblanza de una profesional frontal y
generosa, con los ojos de la claridad
Homenaje a KITA CÁ

kita1    Hoy queremos compartir con ustedes algunas líneas sobre Kita, persona valiosa y representativa de nuestro barrio. Ella eligió Floresta para vivir, tener su familia y su trabajo.

    Enfrente de su casa, sobre la calle Chivilcoy, funciona hace cerca de 35 años la “Casa de Floresta”, fundada por ella y por la licenciada Elsa Lanza, su entrañable amiga y compañera de la vida. Previamente fue cofundadora junto con otros terapeutas gestálticos, en la Casa de la calle Bogotá, de la Asociación Gestáltica de Buenos Aires (AGBA), de la cual en sus inicios ella fue su Presidenta.
Con su querido esposo, el médico psiquiatra de reconocida trayectoria, el Dr. Jaime Smolovich, formaron una familia de tres hijos y tres nietos y juntos crearon la “Fundación para la Salud Mental” que lleva su nombre, aunada en los mismos propósitos que caracterizaron a la Casa de Floresta: asistencia psicoterapéutica a la comunidad, docencia, formación permanente de terapeutas y profesionales de la Salud. Su lema: sanar y educar.

    Quienes conocimos a este matrimonio lo recordamos por su amor y dedicación a la Salud pública.

kita2    Clelia Thelma Cá, conocida en el mundo como “Kita”, nació en 1934 en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires. Falleció a sus 86 años, en el atardecer del 26 de junio de este 2021.

    A sus 18 años llegó a Buenos Aires e ingresó a la facultad de Filosofía y Letras y posteriormente estudió Psicología, también en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Perteneció a las primeras camadas de psicólogos de Argentina y a ese momento de geniales profesores con que contó nuestra Universidad y la Facultad de Psicología.

    Junto a Elsa Lanza, después de realizar su formación en Terapia Gestalt con la Dra. Adriana Schnake, más conocida como “la Nana” (psiquiatra chilena que trajo a la Argentina esta nueva corriente terapéutica creada por el psiquiatra alemán Fritz Perls), crearon una revolucionaria manera de tratar pacientes en grupos con escenas teatrales. Esto la hizo conocida en el resto del mundo. Terapeutas de todos partes han venido a formarse con ella en La Casa.
Trabajó incansablemente, era muy habitual pasar por la ventana de su consultorio y ver la luz encendida atendiendo pacientes hasta altas horas.

kita3    Abocada a la atención de pacientes, a la formación y supervisión de terapeutas, también estaba siempre pensando actividades abiertas a la comunidad. Siempre abrió con gran generosidad las puertas de la Casa para que pudiera atenderse todo aquel que lo necesitara. Mucha gente del barrio, de todas las zonas de la Capital y sobre todo de la zona Oeste realizó su terapia allí, brindando todas las facilidades económicas a quien lo necesitara para hacer su tratamiento posible.

    Pero debemos decir que Kita fue más que todo esto. Atractiva por sus ojos color cielo y su tersa piel, y sobre todo, por la capacidad de entender el dolor del alma de las personas.

    Su cultura inigualable no fue impedimento para decir con simpleza palabras sabias y comprensible por todos. Donde iba, captaba la atención. Claramente un ser con dones. Sonriente, hacía simple lo complejo, desentrañaba nudos del alma en sus entrevistas con pacientes.

    La gente que la consultaba salía de su consultorio asombrada: “nunca me han dicho algo así” ,“ me voy mucho mejor que cuando llegué”.

    La muerte no existe, solía decir.

    Estamos ahora seguros de esto, Kita está viva en nosotros y llevaremos adelante sus proyectos, cómo ella los soñó.

    Sabia maestra, despertó en nosotros el regalo de la conciencia centrada en el presente. Frontal y generosa, con sus bellos ojos celestes nos regó con claridad. Gracias por siempre querida Kita!
Germinó, creció y seguirá dando frutos aquello que señalaste con certera precisión.

......

® Revista Floresta Web - Octubre 2021