Arte

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Rompiendo el molde de la época: CÁNDIDO LÓPEZ

La historia argentina está plagada de hechos violentos y tumultuosos. Hacer crecer el país tuvo costos emocionales y económicos muy altos y está a la vista que aún hoy no terminamos de restañar heridas en la memoria y de saldar deudas en materia de derechos y de igualdad de oportunidades para todo el conjunto de la población.
La Guerra de la Triple Alianza es uno de estos hechos que manchan la memoria, guerra que duró casi seis años, entre 1865 y 1870 y fue un episodio trágico en el que perdieron la vida centenares de miles de personas. Un serie de complejas manipulaciones diplomáticas sumadas a la soberbia del dictador paraguayo Francisco Solano López y a la vocación expansionista  del Imperio del Brasil arrastraron a nuestro país a un conflicto que no fue apoyado por el interior argentino pero que sí suscitó entusiasmo a los unitarios de Buenos Aires.
La Guerra del Paraguay como se la recordó popularmente, fue un episodio absurdo y fatal. La memoria colectiva del país no la registra como un hecho glorioso, a pesar del triunfo militar. Masacrar a un pueblo hermano, mas allá de las motivaciones políticas de la Argentina, no es algo que quiera acaso recordarse.

desembarco

Toda esta introducción necesaria abre una ventana a una reflexión, que cuando se mira desde el arte, hacen vigentes las realidades que nos toca vivir hoy.
Por eso esta tercera parte la dedico a un pintor que sale de lo común y lo establecido: CÁNDIDO LÓPEZ.

Un artista que no se definió así pero que realmente lo era. En 1866, López fue un oficial voluntario al mando de una compañía de soldados que avanzó contra las trincheras paraguayas. En esas contiendas, una granada desintegró su mano derecha y a pesar de su valor y las ganas de seguir luchando,  el joven López, de apenas 26 años, cae debilitado por la pérdida de sangre y el sol ardiente. Cuando vuelve en sí, el general Mitre, a cargo de las tropas, lo envía a la ciudad argentina de Curuzú Cuatiá, donde le será amputado el antebrazo derecho hasta el codo.
De ahí le quedará el apodo de “el Manco de Curupaytí” y la obra pictórica por la cual se lo conoce la hizo años después entrenando su mano izquierda.

asalto

Cándido había estudiado arte con algunos maestros en Buenos Aires, era del barrio de Montserrat y ya con 18 años se vislumbraba su talento. Mientras estuvo en combate realizó unos noventa dibujos y bocetos a lápiz, por su gran necesidad de documentar esa cruel realidad de la guerra. A partir de 1870 comienza a pintar al óleo las escenas registradas, obras de gran valor plástico, donde aparecen los personajes en los ambientes naturales del exuberante paisaje litoral. Es raro que pinte personajes individualmente, prefiere dar vida a los soldados de los respectivos ejércitos y por el cuidado con que trata el tema y la minuciosidad del relato, advertimos que el pintor ha vivido las mismas situaciones de dolor, agonía, molestia por el calor y el bicherío, y la ansiedad ante las batallas, que sus camaradas.

Finalmente, como un “deber documental” Cándido presentó sus cuadros en sociedad allá por 1885, en su primera y única exposición en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Tanto los organizadores de la muestra como la crítica periodística destacaron la “veracidad histórica”  de sus pinturas y la “abnegación patriótica” de aquel inválido de guerra. El mismo López las consideraba como documentos o testimonios. Pero la frescura del dibujo, la rica y compleja composición y las sutilezas en el color, ponen a su obra en el lugar de un objeto artístico de alta calidad.
Su originalidad radica en sus composiciones de visión panorámica, que ni el lente de la fotografía de la época hubiera podido abarcar. Es su mirada ecuánime la que organiza el cuadro sin excluir a nadie.

En el país de 1880, unificado por la aceptación de Buenos Aires como capital, es el auge de los viajes a Europa de las familias adineradas, el afianzamiento y expansión de la oligarquía ganadera, la arquitectura afrancesada y las colecciones de arte particulares. En esa Argentina, la construcción de los símbolos de la tradición nacional, fue muy compleja. La consolidación de un concepto de un concepto de Nación, por parte de la clase dirigente, hizo foco en la exaltación de los héroes y sus epopeyas. Era la época de la pintura de tema histórico. Los gobiernos encargaban obras y los pintores pintaban, pero a López nadie le encargó nada. 
Aunque su pinturas trate de una guerra tristemente victoriosa, nos hay en sus cuadros ni héroes ni vencidos ni la exaltación de las facciones. Sólo altos árboles de gran follaje, atareados campamentos, tistes y humeantes campos de batalla. ¿Y acaso esto es poco? ¿Acaso esto no es un testimonio fiel?  Claro que sí.

Pero Cándido prefiere apartarse de los mandatos nacionales y realizar una obra con la que fue fiel a sí mismo. Su estilo refleja una ética que quedó reñida con los conceptos de Patria que él acuñó en su experiencia y que lo llevo a distanciarse del mismo mitrismo que antes lo había convocado.
Fue en la década del 1930 cuando, gracias a la iniciativa del crítico e historiador José León Pagano, la obra de López hizo su ingreso en la historia del arte nacional. Al incluirla en la exposición “Un siglo de arte en la Argentina” en 1936, Pagano sostuvo sus valores estéticos y en 1949 publicó la primera monografía sobre el artista, instalando así un interés que culminó con la gran exposición retrospectiva del Museo de Bellas Artes en 1971.

Tuyuti

Cándido López conocía muy bien la pintura clásica, pero se aparta de los criterios de la época y sigue su propio camino. Pintó su obra en modestas casas de pequeños pueblos, en Mercedes y San Antonio de Areco.
Es el más singular de los pintores argentinos, tal vez el más argentinos de todos los pintores.

Las obras de Cándido López se encuentran en el Museo Nacional de Bellas Artes. CABA.

obras:
1- Desembarco del ejército argentino frente a las trincheras del Curuzú,el 12 de septiembre de 1866.Desembarco del ,
2- Asalto a la cuarta columna argentina a Curupayti.
3- Vista interior de Curuzú mirado de aguas arriba (norte a sur) el 20 de septiembre de 1866.
4- Episodio de la Segunda División Buenos Aires, en la batalla de Tuyutí, 24 de mayo de 1866, República del Paraguay.

Notas anteriores:
PRIMEROS PINTORES ARGENTINOS parte 1
PRIMEROS PINTORES ARGENTINOS parte 2

(*) MARÍA CLAUDIA MARTÍNEZ, artísta plástica, docente. Autora de la escultura homenaje a Los Pibes de Floresta en la Plaza del Corralón de Gaona y Gualeguaychú. Tiene su taller en Felipe Vallese 3860. Floresta

Para vistarlo combinar al Cel. 15-5425-0264.

Más info en https://www.algosobrearte.com.ar/mariacmartinez/index.html

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